Translúcida, casi invisible. Soy libre en este cielo infinito. Con fuerza develadora, irreverente y transgresora que problematiza la vida corriente, elaboro un accionar incomprendido, cambiante, intenso y que se incrusta en percepciones que en vez de cuidar y proteger, someto. Efecto mutable que produce liberación a este universo de constelaciones bipolares. No dejo lugar a la complacencia y fluyo. Tal escenario entonces se vuelve desconocido, sórdido para muchos, proclive a ausencias de temple calmo, temple previo a que todo se vaya a negro. Entonces me temen. Paradojalmente pierden la brújula, experimentan el vértigo, el pavor. Observan desde lejos esta naturaleza metamorfoseándose a ratos, de cielo aplastante, sugestivo, hechizante, pero sombrío. Deshabitúan la mirada ante esta alma en pena, compleja, incomprendida. Estrella perdida, fulgurante, de intensa magnitud. Vaya borregos todos! pequeños, intrascendentes,vacíos y fatalmente prejuiciosos. Partícipes de una misma estampida y llevados por una vana complicidad colaborativa, mezclada de psicosis y persecusión ante mi presencia. Desbordan temor y una carga inmensa de culpa y dolor, a través de aquella imagen que proyectan ante este rostro de esbirro que gruñe y se protege; que regresa una y otra vez como pesadilla y que se mete bajo la piel... La oscilación del péndulo del Ritmo, inevitablemente me llevará al otro extremo de la existencia material, a lo largo de las múltiples espirales del Sendero... Al menos tendrán siempre como castigo, mi presencia vibrante...
Mientras la Corriente Vital exista, cruzaré las fronteras de la vida y la muerte, una y otra vez. Cuando esté libre de la condena que somete, entregaré mi Espíritu... mi poder eternamente viviente.